martes, 7 de enero de 2014

CREATIVIDAD E INNOVACIÓN


En un mundo globalizado la creatividad y la innovación se convierten en el valor añadido que diferencia unas empresas de otras. Los valores de creatividad e innovación de una empresa no pueden fingirse, y son sin duda alguna en los promotores de la empresa donde residen. Por eso es importante el saber que no existe la innovación, existen los innovadores. Para que una empresa sea creativa e innovadora de manera estructural es necesario que las personas que las lideran estén convencidas de que trabajar en estos campos es lo que verdaderamente les hace ser más competitivos, tanto en el mercado local, como en el nacional y en el internacional. Es una cuestión de aptitud, y de transpiración, de ser positivos y de trabajar mucho las buenas ideas. 
Comencemos por la creatividad. Para ser creativos es necesario: fluir con las nuevas ideas, ser flexibles para tener una visión amplia o diferente de lo que se ha visto, ser originales para visualizar problemas de manera diferente o pensar ideas que nunca se le han ocurrido a nadie; y elaborar modificando atributos ideas que ya existen. Mientras que las fases del proceso creativo son la preparación, la incubación, la iluminación, la evaluación y la elaboración. 
Las diferentes escuelas del pensamiento creativo son: Guilford y el pensamiento divergente (elaborado con criterios de singularidad, imaginación y flexibilidad), se diferencia del pensamiento convergente en que que contempla varias opciones que desembocan en respuestas múltiples, llegando a poder ser todas ellas correctas.
De Bono y el pensamiento lateral, que se aplica: con la búsqueda del mayor número de alternativas, la selección de forma intencionada las ideas dominantes, la revisión continua de supuestos reestructurándolos y prescindiendo de su validez; y escapando de los límites establecidos del pensamiento tradicional con retos y nuevos desafíos. También busca con la introducción de palabras aleatorias una solución y nuevas ideas, el aplazamiento de juicios y opiniones, el fraccionamiento o división de los modelos de ideas, el método de inversión de los problemas y las situaciones para tener otros puntos de vista, comparar con analogías el problema con algo que no tenga nada en común con él, el estímulo al azar para alterar la secuencia lógica de las ideas, la provocación con pensamientos estúpidos, el escape rehusando una característica del problema generando situaciones nuevas; y la técnica de la piedra ne el camino que consiste en enfatizar, deformar o rectificar de cualquier forma algo del entorno del problema.
Alex Osborn y Sydney Parnes, Creative Problem Solving: el proceso de resolución creativa de problemas (CPS), fue el más desarrollado en los años cincuenta del siglo XX, y el libro Imaginación aplicada, donde sistematizaba sus metodologías que se dividen en seis etapas, divididas a su vez en tres (búsqueda de hechos, búsqueda de ideas, búsqueda de soluciones). Las estapas son: explorar el reto que se divide a su vez en 1) encontrar el objetivo, formularlo; encontrar hechos y encontrar problemas. 2) Generar ideas o encontrar ideas; 3) Prepararse para la acción con encontrar soluciones y encontrar aceptación es decir, tener un plan de acción.
Mihaly Csikszentmihalyi y la Teoría del Flujo: define el flujo como el estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en la actividad que no parece importarles nada más; la experiencia, por sí misma, es tan placentera que las personas la realizarán incluso aunque tenga un gran coste, puramente por hacerla.
Para Csikszentmihalyi las personas creativas son complejas, y en esta complejidad observa diez pares de características opuestas: energía-quietud; inteligencia-ingenuidad, juego-disciplina, fantasía-realidad, extraversión-introversión, humildad-orgullo, masculinidad-feminidad, tradición-rebeldía, apego-distancia, sufrimiento-placer. Con lo que propone que para fluir más y ser más creativo se necesita: tratar de sorprenderse por algo cada día, tratar de sorprender a una persona cada día, escribir como nos sorprendió y como sorprendimos, cuando algo nos resulte interesante, seguirlo; reconocer que si se hace cualquier cosa bien esta se vuelve placentera, para mantener el placer por algo incrementar su complejidad, dejar tiempo para la reflexión y relajación, descubrir qué nos gusta y qué odiamos en la vida, hacer más lo que nos gusta y menos lo que odiamos, descubrir una forma de expresar lo que nos mueve, mirar los problemas desde todos los puntos de vista, tener tantas ideas como resulte posible, tratar de producir ideas originales.
En el siguiente post hablaré de la innovación. 




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