La evolución que ha marcado a la economía mundial durante el comienzo del nuevo milenio ha sido el llamado proceso de globalización. Esta transformación se entiende como un progresivo acercamiento entre los agentes básicos que intervienen en la vida económica de un gran número de países. Las causas son tres, en primer lugar los gobiernos, que a través de sus políticas de liberalización e integración hacen que las economías sean cada vez más interdependientes; en segundo término las empresas, que buscan optimizar sus procesos y para ello desplazan parte de sus recursos a países distintos al de origen; finalmente los consumidores, cuyas preferencias son cada vez más semejantes, gracias a los medios de comunicación de masas y al esfuerzo de promoción y publicidad que llevan a cabo las multinacionales.
Ha sido pues imprescindible el impulso del comercio, como la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la reducción de aranceles y contingentes a través del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio); también la agrupación de países en bloques económicos regionales que ha permitido una mayor competitividad en las empresas, coordinar políticas económicas que beneficiasen a las economías de escala y aumentar el poder negociador. Al mismo tiempo, la mejora en los transportes y comunicaciones, sobre todo su reducción de costes, el uso generalizado del transporte multimodal, la existencia de plataformas y agentes logísticos, la mejora de las infraestructuras terrestres, el abaratamiento de las tarifas aéreas y marítimas, etc... pero la mejora de las comunicaciones ha sido la más importante, sobre todo debido a Internet, una comunicación barata y en tiempo real, incluso la aparición de un nuevo mercado como el e-commerce.
Pero tenemos que decir que el libre comercio es más un ideal que una realidad, con episódicas guerras comerciales entre países. La transparencia del libre comercio y los desarmes arancelarios queda viciada por la proliferación de las BTC (barreras técnicas comerciales), derechos compensatorios o cláusulas antidumping..., queda mucho por hacer en estas áreas donde las multinacionales y los países siguen compitiendo ferozmente por su trozo de pastel. Por otra parte, sigue existiendo un proteccionismo agrario y una debilidad de la industria en algunos países, frente al avance y entrada de países en el escenario mundial, los denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China), a los que se pueden añadir otros como México, Sudáfrica, Vietnam, etc... Se está produciendo un enorme desarrollo del comercio de servicios, especialmente en las áreas de servicios financieros, telecomunicaciones y actividades profesionales, que probablemente sea la clave de la evolución futura entre países. Debemos de señalar el aumento del outsourcing (externalización de servicios) y del nearshore o deslocalización (externalización de una actividad con salarios más bajos que los del propio país). Al mismo tiempo, se defiende el mantenimiento de la competitividad frente al tradicional dilema entre empleo a costa de moderación salarial (modelo americano) y salarios más elevados con protección social (modelo europeo). Se tiende a no ensalzar el objetivo de crecimiento en sí mismo, sino a conseguir un empleo de alta calidad en la producción que cree puestos de trabajo, reduzca la pobreza, mejore la distribución de la renta y facilite la formación laboral. Tenemos que decir que en los países europeos estamos viviendo la transformación del estado de bienestar, con lo que nuevas perspectivas y dilemas se abren en un nuevo marco internacional.
Ha sido pues imprescindible el impulso del comercio, como la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la reducción de aranceles y contingentes a través del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio); también la agrupación de países en bloques económicos regionales que ha permitido una mayor competitividad en las empresas, coordinar políticas económicas que beneficiasen a las economías de escala y aumentar el poder negociador. Al mismo tiempo, la mejora en los transportes y comunicaciones, sobre todo su reducción de costes, el uso generalizado del transporte multimodal, la existencia de plataformas y agentes logísticos, la mejora de las infraestructuras terrestres, el abaratamiento de las tarifas aéreas y marítimas, etc... pero la mejora de las comunicaciones ha sido la más importante, sobre todo debido a Internet, una comunicación barata y en tiempo real, incluso la aparición de un nuevo mercado como el e-commerce.
Pero tenemos que decir que el libre comercio es más un ideal que una realidad, con episódicas guerras comerciales entre países. La transparencia del libre comercio y los desarmes arancelarios queda viciada por la proliferación de las BTC (barreras técnicas comerciales), derechos compensatorios o cláusulas antidumping..., queda mucho por hacer en estas áreas donde las multinacionales y los países siguen compitiendo ferozmente por su trozo de pastel. Por otra parte, sigue existiendo un proteccionismo agrario y una debilidad de la industria en algunos países, frente al avance y entrada de países en el escenario mundial, los denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China), a los que se pueden añadir otros como México, Sudáfrica, Vietnam, etc... Se está produciendo un enorme desarrollo del comercio de servicios, especialmente en las áreas de servicios financieros, telecomunicaciones y actividades profesionales, que probablemente sea la clave de la evolución futura entre países. Debemos de señalar el aumento del outsourcing (externalización de servicios) y del nearshore o deslocalización (externalización de una actividad con salarios más bajos que los del propio país). Al mismo tiempo, se defiende el mantenimiento de la competitividad frente al tradicional dilema entre empleo a costa de moderación salarial (modelo americano) y salarios más elevados con protección social (modelo europeo). Se tiende a no ensalzar el objetivo de crecimiento en sí mismo, sino a conseguir un empleo de alta calidad en la producción que cree puestos de trabajo, reduzca la pobreza, mejore la distribución de la renta y facilite la formación laboral. Tenemos que decir que en los países europeos estamos viviendo la transformación del estado de bienestar, con lo que nuevas perspectivas y dilemas se abren en un nuevo marco internacional.

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